El segmento de los smartphones rugerizados suele estar dominado por modelos robustos, pensados más en la resistencia que en el software o la experiencia del usuario. Sin embargo, el Cubot KingKong X llega con una propuesta diferente: combina la dureza de un teléfono todoterreno con características poco comunes en este tipo de dispositivos.
Lo primero que llama la atención es su pantalla secundaria trasera. Se trata de un pequeño panel AMOLED de 1,85 pulgadas que permite consultar notificaciones, controlar la música o ver la hora sin necesidad de encender la pantalla principal. Aunque la idea principal de este display es sacarse selfies con la cámara principal del equipo, viendo cómo estás saliendo en la imagen. Una función práctica que además le da un toque distintivo frente a otros modelos de su categoría.
Otro de sus grandes atractivos es la batería de 10.000 mAh, una cifra que supera ampliamente a la mayoría de smartphones del mercado. Ya que actualmente los equipos en promedio suelen traer entre 4.000 y 5.000 mAh de capacidad. En la práctica, esto se traduce en varios días de autonomía. Algo muy valorado en usuarios que necesitan un terminal confiable en trabajos exigentes, actividades al aire libre o viajes largos.
En cuanto al resto de las especificaciones, el KingKong X incorpora: pantalla de 6,58 pulgadas IPS LCD a 120 Hz, procesador MediaTek Dimensity 7050 de 6 nanómetros, 16 Gb de RAM (con expansión virtual), desde 256 Gb de almacenamiento y una cámara principal de 100 MP. Todo esto dentro de un cuerpo con certificación IP68/IP69K y estándar militar MIL-STD-810H, lo que asegura resistencia frente a agua, polvo y golpes.
El Cubot KingKong X es un teléfono que busca que los celulares robustos dejen de ser solo para un target específico y llevarlo a la diaria del usuario promedio. Su propuesta combina resistencia, autonomía extrema y un diseño particular con doble pantalla. Sin dudas, un dispositivo que despierta curiosidad.







